El ambiente es el elemento más golpeado por el desarrollo y evolución de la humanidad, la explotación indiscriminada de toda clase de recursos ha causado un grave daño ambiental que, de acuerdo a diversas investigaciones y proyecciones, pone en riesgo en el futuro la raza humana.

Esta afirmación causa preocupación pensando en las nuevas generaciones, lo positivo es que tenemos la solución en nuestras manos, en nuestras casas, en nuestra vida. El ambiente es tan noble que tiene diversas maneras con las que lo podemos ayudar. Además de reciclar y reutilizar, para darle una nueva oportunidad a diversos materiales, podemos REDUCIR nuestro consumo y ser más conscientes de lo que compramos.

¿Realmente necesito lo que voy a comprar?, esa es la pregunta que nos debemos hacer cada vez que vayamos a adquirir algo, ya sea alimentos o cualquier clase de elementos. Diariamente a Doña Juana llegan en promedio 6.300 toneladas de residuos (UAESP-2020), muchos de ellos son restos de comida o empaques de elementos que no eran necesarios. Todo finalmente se convierte en residuos desechados, que pudieron no haberse generado, pero que terminan enterrándose en Doña Juana.

El consumo responsable, además de darle una mano al ambiente, también tiene efectos directos en nuestra economía, permitiéndonos ahorrar recursos, sobre todo en momentos difíciles como los que se viven actualmente debido a la pandemia.

El porcentaje de los residuos que son reciclados en Bogotá llega al 18% actualmente (UAESP-2020), una cifra aún muy baja, teniendo en cuenta que la mayoría de lo que desecha puede ser aprovechable. Por eso reducir el consumo, comprar lo necesario, adquirir lo que reamente se va a utilizar y optimizar al máximo lo que tengamos en casa, puede convertirse en otra de las acciones efectivas en favor de la ciudad y del planeta que cualquiera de nosotros puede hacer, simplemente se necesita un cambio en nuestros hábitos y prácticas.