Ante los desafíos actuales en materia de sostenibilidad, la economía circular plantea una ruta de trabajo inclusiva e inteligente en cuanto a la utilización, recuperación y restauración de recursos. Sin embargo, desarrollar dicha ruta y fomentar la recuperación de materiales requiere no solo el conocimiento sino la articulación de los actores de la cadena de valor, y gestionar proyectos que incidan en el aprovechamiento, la circularidad de los materiales y en el cambio del comportamiento de los ciudadanos.

La cadena de valor del reciclaje incluye todas las actividades y las interacciones para aprovechar un determinado material reciclable, que, en términos de un enfoque desde economía circular, parte desde el diseño mismo del producto, producción, consumo, generación del residuo, separación en la fuente, recolección, alistamiento o beneficio, procesamiento, comercialización y transformación para la generación de nuevos productos, que son introducidos nuevamente al mercado.

 

La cadena inicia con los fabricantes quienes generan la unidad básica (ejemplo: resinas plásticas, papel, cartón) para la producción de bienes/productos (cajas, envases, botellas plásticas, etc.). Sobre los fabricantes se trabaja en el desarrollo de tecnologías y ecodiseño que permitan aumentar las tasas de materiales reciclados utilizados para la fabricación de bienes/productos. Continua con los productores quienes generan, distribuyen y comercializan los bienes/productos que llegan a los consumidores.

En el marco de la economía circular, son fundamentales para desarrollar los planes de Responsabilidad Extendida del Productor – REP-, adelantar procesos que permitan mejorar el uso de los recursos, fomentar el consumo responsable y la reutilización tanto de materias primas como de productos. Una vez los productores ponen en el mercado y los productos/bienes se consumen, inicia el rol de los consumidores, quienes activan la cadena de reciclaje a través de la separación en fuente y la entrega de los materiales al reciclador de oficio.

Los recicladores y las organizaciones recolectan, alistan y comercializan los materiales. En el marco de economía circular, el reto en la recolección implica apoyar que las organizaciones cuenten con las herramientas técnico-operativas para desarrollar la labor de forma eficiente y a que todos los materiales aprovechables sean recolectados y comercializados a transformadores, quienes recuperan efectivamente los materiales y los convierten nuevamente en materia prima que sirva a fabricantes o en productos terminados.

Actualmente, Compromiso Empresarial para el Reciclaje – CEMPRE- trabaja en el fortalecimiento de 36 organizaciones de recicladores a nivel nacional, y a través del proyecto RED RECICLO para 2020 se ha recuperado el 16% de los materiales puestos por las empresas parte del proyecto en el mercado, cumpliendo la meta y aportando a que en 2030 la cantidad de materiales recuperados sea del 30%.