Ante los desafíos actuales en materia de sostenibilidad, la economía circular plantea una ruta de trabajo inclusiva e inteligente en cuanto a la utilización, recuperación y restauración de recursos. Sin embargo, desarrollar dicha ruta y fomentar la recuperación de materiales requiere no solo el conocimiento sino la articulación de los actores de la cadena de valor, y gestionar proyectos que incidan en el aprovechamiento, la circularidad de los materiales y en el cambio del comportamiento de los ciudadanos.

La cadena de valor del reciclaje incluye todas las actividades y las interacciones para aprovechar un determinado material reciclable, que, en términos de un enfoque desde economía circular, parte desde el diseño mismo del producto, producción, consumo, generación del residuo, separación en la fuente, recolección, alistamiento o beneficio, procesamiento, comercialización y transformación para la generación de nuevos productos, que son introducidos nuevamente al mercado.

 

La cadena inicia con los fabricantes quienes generan la unidad básica (ejemplo: resinas plásticas, papel, cartón) para la producción de bienes/productos (cajas, envases, botellas plásticas, etc.). Sobre los fabricantes se trabaja en el desarrollo de tecnologías y ecodiseño que permitan aumentar las tasas de materiales reciclados utilizados para la fabricación de bienes/productos. Continua con los productores quienes generan, distribuyen y comercializan los bienes/productos que llegan a los consumidores.

En el marco de la economía circular, son fundamentales para desarrollar los planes de Responsabilidad Extendida del Productor – REP-, adelantar procesos que permitan mejorar el uso de los recursos, fomentar el consumo responsable y la reutilización tanto de materias primas como de productos. Una vez los productores ponen en el mercado y los productos/bienes se consumen, inicia el rol de los consumidores, quienes activan la cadena de reciclaje a través de la separación en fuente y la entrega de los materiales al reciclador de oficio.

Los recicladores y las organizaciones recolectan, alistan y comercializan los materiales. En el marco de economía circular, el reto en la recolección implica apoyar que las organizaciones cuenten con las herramientas técnico-operativas para desarrollar la labor de forma eficiente y a que todos los materiales aprovechables sean recolectados y comercializados a transformadores, quienes recuperan efectivamente los materiales y los convierten nuevamente en materia prima que sirva a fabricantes o en productos terminados.

Actualmente, Compromiso Empresarial para el Reciclaje – CEMPRE- trabaja en el fortalecimiento de 36 organizaciones de recicladores a nivel nacional, y a través del proyecto RED RECICLO para 2020 se ha recuperado el 16% de los materiales puestos por las empresas parte del proyecto en el mercado, cumpliendo la meta y aportando a que en 2030 la cantidad de materiales recuperados sea del 30%.

 

 

 

Paula Cortes – Coordinadora de Cumplimiento

En el marco del proyecto de Gestión de Envases y Empaques Posconsumo administrado por CEMPRE y en función del cumplimiento a la Resolución 1407 de 2018, CEMPRE, a través del Centro de Gestión de Conocimiento, establece el procedimiento para estandarizar la emisión de los certificados de aprovechamiento de los residuos de envases y empaques mediante procesos de transformación.

Certificación, actividad final del proceso de gestión de envases y empaques, que evidencia de cara a las autoridades competentes, uno de los indicadores de cumplimiento, que materializan la responsabilidad y el compromiso de la industria productora por mejorar los índices de aprovechamiento del país, en el marco de la resolución REP. En la propuesta de procedimiento realizada por CEMPRE, la generación del certificado de aprovechamiento se da de acuerdo con las actividades que se presentan en el siguiente flujograma:

El procedimiento estructurado por CEMPRE fue puesto en conocimiento de la autoridad Nacional de Licencias Ambiental - ANLA y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible -MADS en el mes de agosto 2020; es aplicable a los gestores (organización de recicladores, gestores logísticos, empresariales, asociaciones comunitarias u otros involucrados en el proceso de recolección selectiva, transporte y comercialización de residuos) y las empresas transformadoras involucradas en la gestión de materiales posconsumo del plan colectivo de gestión ambiental de residuos de envases y empaques, administrado por CEMPRE, desde la etapa de recolección hasta el aprovechamiento de los residuos de envases y empaques.

Dicho procedimiento parte del trabajo directo con los diferentes actores de la cadena, para realizar el reporte, seguimiento y soporte de documentación del proceso; quienes, han venido trabajando en articular de manera conjunta y con la orientación de CEMPRE, la emisión del respectivo certificado correspondiente a los valores reales de la transacción.

En la práctica de estas actividades y búsqueda de la certificación, que garantiza la trazabilidad del proceso, CEMPRE ha identificado retos y oportunidades que están siendo abordadas por el equipo para así garantizar el éxito y finalización en el mes de enero de 2021 para la gestión realizada en el año 2020.

Alexis Marín – Coordinador de Proyectos

En CEMPRE la gestión del conocimiento se entiende, a partir de la generación y transferencia de información y/o habilidades técnico científicas, para promover la toma de decisiones informadas, pertinentes, asertivas y efectivas en torno a la economía circular y la gestión integral de residuos aprovechables; identificando y capitalizando oportunidades en el mercado, creando capacidad técnica, competencias internas, y forjando nuevas alianzas para contribuir al cumplimiento de la visión, misión y objetivos estratégicos de la organización.

Acorde a la misionalidad de CEMPRE y sus objetivos estratégicos, la gestión del conocimiento es un insumo fundamental en la concepción de instrumentos que incidan en el desarrollo de política pública, así como en fortalecer el aprendizaje organizacional que permita posicionar a CEMPRE como referente técnico de circularidad. Para esto, la gestión de conocimiento permite desarrollar las acciones para preservar y transferir el conocimiento tácito (experiencia acumulada por los individuos de la organización) y el conocimiento explícito (formal, sistemático, que recoge los datos y especificaciones de los proyectos y acciones desarrollados por la organización).

Es en este contexto, que desde el Centro de Gestión de Conocimiento – CEMPRE, de la mano del DNP, CEPAL y Universidad del Rosario, se viene analizando los datos relacionados con la generación de residuos en Colombia;  a partir del desarrollo de un primer piloto de análisis de información municipal.

La invitación se acogió por 872 municipios a nivel nacional y permite establecer una representatividad del reporte de información del 77,7% en cuanto a la gestión de residuos a nivel nacional.  Permitiendo analizar la información de aprovechamiento y disposición final de residuos sólidos desde el año 2016 a 2020 en Colombia. Se evidencia el incremento en el número de prestadores del servicio público de aseo, que además, se encuentran en procesos de formalización y que progresivamente han ido reportando las toneladas efectivamente aprovechadas en el SUI.

Gráfica 1. Generación, disposición y aprovechamiento anual de residuos sólidos en Colombia. Fuente: Adaptado de reporte SUI – Centro de Gestión de Conocimiento CEMPRE, 2020.

Por otra parte, el Centro de Gestión de Conocimiento CEMPRE, en el marco del trabajo en proyectos específicos de la organización, ha permitido identificar que Bogotá representa el 78,1% del aprovechamiento nacional, 4,8% Medellín, 4,3% el Caribe y 2,5% Cali.  En la Gráfica 2, se observa la cantidad de residuos sólidos generados, dispuestos y aprovechados por región en el año 2019.

Gráfica 2. Generación de residuos por región – Fuente: Adaptado de reporte SUI – Centro de Gestión de Conocimiento CEMPRE, 2020.

Es a partir de este tipo de análisis que se puede establecer, que frente a la economía circular, se presentan retos y desafíos relacionados con la gestión y la analítica de datos, ya que uno de los objetivos de esta, es lograr medir la eficiencia en el uso de materias primas, el reciclaje, el ecodiseño, la cadena de valor y el consumo responsable, no obstante, la información en Colombia es limitada y los actores en la cadena de valor presentan oportunidades de mejora en la sistematización de su información.

“En Postobón, bajo los lineamientos de nuestro modelo de sostenibilidad llamado -Uno más Todos-, avanzamos fuertemente en la incorporación de la economía circular no solo a los objetivos de negocio, sino también a las dinámicas sociales donde se puede educar y sensibilizar sobre la relevancia del reciclaje. Con nuestro aliado CEMPRE sumamos esfuerzos para impulsar la implementación de la resolución REP (Responsabilidad Extendida del Productor), promoviendo una economía circular sostenible, el aprovechamiento del material posconsumo y una consciencia colectiva para un futuro mejor.

Esta alianza nos permitirá avanzar hacia nuestra meta planteada a 2024: incorporar el 70% de material reciclado en las botellas PET de la compañía”.

Laura Reyes – Directora ejecutiva CEMPRE

Durante este año, tuvimos que pensar en cómo hacer las cosas completamente diferente. Sin pausa, en casa, en familia o solos y enfocándonos desde el compromiso para que la incertidumbre se convirtiera, y así fue, en una motivación más para acercarnos al resultado propuesto en este 2020, ya que en el caso de nuestra organización, significa la continuidad del modelo.

Hace ya un año celebramos nuestros primeros 10 años. Recuerdo cada minuto de preparación y de celebración, al final del día me acompañaba una emoción, entre la esperanza y miedo, y una pregunta “¿qué aprendí hoy?”. La respuesta a ese momento, la he configurado durante este año. He aprendido el real valor de la acción individual en lo colectivo. Desde lo personal, me gustaría compartir que he ratificado con cada reto el valor que el propósito de la organización aporta al mío propio, porque cuando me pregunto, dónde podría estar mejor o cómo le explicaría mi hijo el significado de éxito, las respuestas me llevan siempre a mi lugar actual, desde donde puedo aportar con acciones concretas a mantener y potenciar la riqueza de nuestra casa común, la tierra.

En tiempos de incertidumbre como los vividos,  ser muy ambiciosos nos juega en contra pero acogernos a nuestros compromisos hace la diferencia, de acuerdo con nuestro rol y nuestra responsabilidad. Todo esto ha requerido y seguimos cada día en la estructuración de un equipo que va más allá de sus metas, que es responsable de sus acciones y está ávido por encargarse de su aprendizaje. También, llegar a los acuerdos claves con asociados que entienden su rol, se comprometen y actúan en la misma medida.

Lo anterior, es el resultado de respaldar con hechos nuestras declaraciones, lo cual es replicable y exponencial en la medida que nos mantengamos enfocados en el propósito, que confiemos y generemos confianza a nuestros portadores de opinión. Sin modestia, puedo afirmar que el año 2020 puede ser uno de los mejores en la historia de la organización. Resultados concretos nos lo demuestran.

  • Nos acercamos a ser el Referente Técnico, al consolidar, organizar y hacer disponible los resultados de la gestión de 10 años en un solo lugar, acelerando la curva de aprendizaje para nuestros asociados, que se reflejará en su acción en campo hacia la Economía Circular.
  • Un proyecto enfocado en incrementar las tasas de aprovechamiento, en donde cada acción individual suma al colectivo. Enfocado en la acción y el respeto por el rol de cada actor en la cadena, que hoy invita a otros a hacer parte de la plataforma RED RECICLO.
  • Un piloto de generación de nuevo conocimiento en articulación con CEMPRE LATAM, en compañía de la CEPAL, DNP y Universidad del Rosario, que nos llevan a estructurar nuestra gestión desde un nuevo enfoque para el futuro.

En CEMPRE, nos sigue motivando más que nunca incrementar la recuperación de los residuos en el país, y abrir nuevos ciclos a partir de estos, haciendo tangible el concepto de circularidad.  Lo podemos hacer juntos o podemos sumar desde esquinas diferentes, de cualquier modo no es posible competir cuando buscamos lo mismo.

Para despedirme, quiero responder a mi pregunta, ¿Qué aprendiste hoy?, concretamente aprendí que la alegría, la ilusión y por supuesto el nerviosismo son emociones que me acompañarán cada día el próximo año;  y esto es justamente lo que me motiva, por que en adición sé que los resultados los generamos todos en el tiempo,  que cada paso nos deja un gran aprendizaje, y por último que siempre será mejor excusarse que inmovilizarse ante la posibilidad de acción.

¿Qué opinan ustedes?  Los invito a leernos, a escribirnos y a hacer parte!

La UAESP construye nuevo modelo de aprovechamiento de residuos sólidos junto a los actores clave en el proceso: industria, ciudadanía, recicladores y entidades de gobierno.

Con las bases del Plan Distrital de Desarrollo, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos -UAESP- promueve un modelo de economía circular en el que se priorice el aprovechamiento de residuos sólidos orgánicos e inorgánicos y los residuos de demolición y construcción, protegiendo al mismo tiempo los ecosistemas.

Su aplicación implica llevar a cabo acciones integrales como la puesta en marcha de una campaña ciudadana que dé lugar a la conciencia y responsabilidad ambiental, la construcción de centros especializados de aprovechamiento de plástico y de residuos orgánicos en zonas como Mochuelo, vecino de Doña Juana, o proyectos de alta innovación como biodigestores en el caso del Jardín Botánico, así como el fortalecimiento de alianzas estratégicas entre el sector público y privado.

Bogotá está preparada para el cambio y todos los sectores son fundamentales para lograrlo, si los ciudadanos fallan, los recicladores no podrán hacer su labor; y a su vez, si las industrias no activan procesos de innovación y reingeniería como parte de su compromiso ambiental, la sociedad no tendría forma de cambiar sus hábitos de consumo.

Actores de la cadena de aprovechamiento

Alcanzar una meta ambiciosa como esta requiere de un compromiso permanente de todos los actores posibles, a continuación, los clasificamos de la siguiente manera y definimos su participación:

Industria: se requiere una industria comprometida con el aprovechamiento y la economía circular, que reinvente sus procesos productos, a partir de un uso sostenible de los recursos naturales y la protección de los ecosistemas.

Ciudadanía: es el actor con mayor responsabilidad, dado que su impacto se presenta en dos momentos de la cadena. El primer momento, en la toma de la decisión de reducir su consumo, comprar de manera responsable e identificando el compromiso de la industria por una ciudad más sostenible. El segundo momento es la actividad consciente de separar los residuos de manera adecuada y entregarlos al reciclador de su sector. Esta es la única manera de que el ciclo tenga continuidad. Según datos del Centro de Gestión de Conocimiento -CEMPRE- Bogotá recupera el 25% del material aprovechable, para hacer una referencia nacional, ciudades como Medellín llega al 12% y Cali al 6%.

Recicladores y organizaciones de recicladores: al realizar un adecuado manejo y separación de los residuos en casa, los más de 24.300 recicladores que trabajan en Bogotá seguirán llevando, en mayor cantidad, todo el material aprovechable que ha sido recuperado, a las 11 Estaciones de Clasificación y Aprovechamiento ECA y a las más de 1.100 bodegas privadas que se encuentran en Bogotá.

Entes gubernamentales y UAESP: finalmente, el reto también es grande para los gobiernos porque es necesario generar, desde los arreglos institucionales y marcos regulatorios que impliquen incluso, repensar lo que se clasifica como Residuo No Aprovechable, hasta la misma infraestructura e inversión que permitan el aprovechamiento de la mayoría de los residuos y su transformación de bienes, materias primas o energías renovables.

En este sentido, hoy la ciudad cuenta con un Plan de Desarrollo que facilitará la implementación de una gestión de residuos sólidos más eficiente, acorde a los Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS.

 

 

La meta de la Administración Distrital es llegar al menos al 10% de residuos aprovechados en la ciudad, hoy solamente el 2.7% lo son.

Para la Alcaldía Mayor de Bogotá es una prioridad transformar el modelo de tratamiento de los residuos sólidos, apuntándole al aprovechamiento, la reutilización, el consumo responsable y alternativas para generar energía. Por eso, a través de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos -UAESP-, se consolidó una alianza con Compromiso Empresarial para el Reciclaje en Colombia -CEMPRE-, referente técnico y articulador de todos los actores de la cadena y proyectos de economía circular en Latinoamérica.

La ciudad ha asumido el reto de disminuir el número de toneladas que genera cada bogotano, a la fecha se parte de la base de 334 kg generados por cada persona diariamente. En Bogotá, según un estudio realizado por la UAESP en el 2017, solamente se aprovecha el 2.7% de los residuos, la meta de la Administración Distrital es llegar al menos al 10%.

En la actualidad, la mayoría de los ciudadanos conocen una sola forma de separar los residuos: La bolsa negra y la bolsa blanca. En la negra se disponen los orgánicos y sanitarios que van a terminar en Doña Juana; mientras que en la blanca se disponen los residuos aprovechables, limpios y secos, que son recuperados por los más de 24 mil recicladores que tiene la ciudad. Son ellos quienes clasifican, separan y transportan este material a las Estaciones de Clasificación y Aprovechamiento – ECA, de la ciudad.

A estas bolsas se sumará próximamente la verde por decisión del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, que estableció en la resolución No. 2184 de 2019, un código de colores unificado para la separación en la fuente que incluye el uso de una bolsa verde para disponer los residuos orgánicos potencialmente aprovechables, a partir del 1 de enero de 2021.

Las metas que podemos lograr

La administración de Bogotá tiene el propósito de reverdecer la ciudad. Por esta razón se establecieron metas que apuntan al cumplimiento del Plan de Desarrollo Distrital, una de ellas es la construcción e implementación de un modelo de aprovechamiento de residuos y también una estrategia de cultura ciudadana que hará más sostenible la gestión de los mismos.

Con el firme propósito de cumplir con estos retos es necesario contar con el compromiso de los habitantes de Bogotá y el incremento de la cultura ciudadana, acompañado del trabajo del sector privado enfocado en la economía circular, educación, tecnología e innovación para tener una ciudad más sostenible.

Mientras la administración Distrital, por medio de la UAESP, fomenta y busca incrementar el aprovechamiento y el reciclaje, algunas empresas del sector privado han creado agremiaciones que trabajan en la misma línea. Organizaciones como CEMPRE, por ejemplo, juegan un papel importante al convocar empresarios en todo el país, que creen en la importancia de unir voluntades para generar una cooperación sólida entre sectores privados y públicos. Para esta organización es prioritario trabajar por y para la economía circular, el aprovechamiento y aportar al cumplimiento de Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030.

La UAESP y CEMPRE tienen un pacto por la vida y por mitigar el impacto ambiental, consolidando alianzas, generando acuerdos, y pactando compromisos por una ciudad reverdecida; donde los residuos sólidos aprovechables se convierten en materia prima de nuevos procesos productivos y se respetan los principios básicos de la naturaleza.

Como organización CEMPRE aporta en el diseño y acompaña la implementación de la Política Pública de Gestión de Residuos y participa en La Alianza Nacional de Reciclaje Inclusivo – ANRI-, espacio de construcción con actores relevantes de la industria de reciclaje.  Conoce más de la Alianza aquí.

Durante el primer semestre, CEMPRE ha trabajado en:

  • El entendimiento de la importancia de la cuantificación de los impactos ambientales en el marco tarifario del servicio de aseo.
  • Comunicar al Ministerio de Vivienda sobre los retos de la implementación del incentivo al aprovechamiento y tratamiento de residuos sólidos (IAT) definido en la Resolución 176 /2020.
  • En la consolidación de un documento técnico de aportes a la modificación del Decreto 596/2016 para que a través de la experiencia propia y la de las empresas asociadas a CEMPRE, se presenten los temas más relevantes que deben ser tenidos en cuenta en este proceso.

 En relación con el ajuste al Decreto 596 de 20016, se habilitaron tres espacios de participación y construcción conjunta:

  1. El primero, para las empresas asociadas a CEMPRE, quienes a través de este link, pueden realizar los aportes que desde la experiencia de acompañamiento consideran deben ser modificados, eliminados o adicionados a este Decreto.
  2. El segundo espacio, es una encuesta diseñada para las Organizaciones de recicladores que hacen parte de proyectos CEMPRE, la cual permite conocer de primera mano los retos de la implementación y potenciar su participación en este proceso. Conócela aquí.
  3. El tercer espacio, son jornadas de trabajo del equipo CEMPRE, en los que se ha revisado minuciosamente articulo por articulo los vacíos, cambios y modificaciones a proponer al Ministerio, desde la experiencia técnica de CEMPRE.

Para la Alcaldía Mayor de Bogotá es una prioridad transformar el consumo indiscriminado por la minimización, la reutilización, el reciclaje y el aprovechamiento de residuos sólidos y orgánicos. Por eso, a través de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos -UAESP-, se consolidó una alianza con Compromiso Empresarial para el Reciclaje en Colombia -CEMPRE-, referente técnico y articulador entre organizaciones de recicladores, sector privado y proyectos de economía circular en Latinoamérica.

La ciudad ha asumido el reto de disminuir el número de toneladas que genera cada bogotano, a la fecha se parte de la base de 334 kg generados por cada persona anualmente. En Bogotá, según un estudio realizado por la UAESP en el 2017, solamente se aprovecha el 2.7% de los residuos, la meta de la Administración Distrital es llegar al menos al 10%.

En la actualidad, la mayoría de los ciudadanos conocen una sola forma de separar los residuos: La bolsa negra y la bolsa blanca. En la negra se disponen los orgánicos y sanitarios que van a terminar en Doña Juana; mientras que en la blanca se disponen los residuos aprovechables, limpios y secos, que son recuperados por los más de 24 mil recicladores que tiene la ciudad. Son ellos quienes clasifican, separan y transportan este material a las Estaciones de Clasificación y Aprovechamiento – ECA, de la ciudad.

A estas bolsas se sumará próximamente la verde por decisión del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, que estableció en la resolución No. 2184 de 2019, un código de colores unificado para la separación en la fuente que incluye el uso de una bolsa verde para disponer los residuos orgánicos potencialmente aprovechables, a partir del 1 de enero de 2021.

Las metas que podemos lograr

La administración de Bogotá tiene el propósito de reverdecer la ciudad. Por esta razón se establecieron metas que apuntan al cumplimiento del Plan de Desarrollo Distrital, una de ellas es la construcción e implementación de un modelo de aprovechamiento de residuos y también una estrategia de cultura ciudadana que hará más sostenible la gestión de los mismos.

Con el firme propósito de cumplir con estos retos es necesario contar con el compromiso de los habitantes de Bogotá y el incremento de la cultura ciudadana, acompañado del trabajo del sector privado enfocado en la economía circular, educación, tecnología e innovación para tener una ciudad más sostenible.

Mientras la administración Distrital, por medio de la UAESP, fomenta y busca incrementar el aprovechamiento y el reciclaje, algunas empresas del sector privado han creado agremiaciones que trabajan en la misma línea. Organizaciones como CEMPRE, por ejemplo, juegan un papel importante al convocar empresarios en todo el país, que creen en la importancia de unir voluntades para generar una cooperación sólida entre sectores privados y públicos. Para esta organización es prioritario trabajar por el medio ambiente y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030.

La UAESP y CEMPRE tienen un pacto por la vida y por mitigar el impacto ambiental, consolidando alianzas, generando acuerdos, y pactando compromisos por una ciudad reverdecida y enfocada en los principios básicos de la naturaleza: Los residuos se convierten en materia prima de nuevos procesos productivos.

Sofia Moreno – Coordinadora de Comunicaciones CEMPRE

La comunicación hace parte integral del desarrollo de la estrategia organizacional de CEMPRE, se materializa en el hecho de buscar ser un referente técnico para la consulta e implementación de procesos hacia la economía circular y se hace acción en los diferentes proyectos e iniciativas que CEMPRE articula o lidera.

La gestión de la comunicación de CEMPRE, parte de entender la comunicación para: (1) comprender los procesos desarrollados en el centro de gestión de conocimiento, (2) para la divulgación de las iniciativas de transformación y cadenas de valor y sus resultados en términos del incremento de la taza de aprovechamiento y la circularidad de los materiales y (3) para la socialización de los alcances, en términos de incidencia, de la intervención en diferentes espacios de participación y consulta.

CEMPRE trabaja desde diferentes medios que permiten ampliar el impacto de lo que se hace, tales como la publicación mensual de CIRCULA-LO, el contenido orgánico que alimenta los medios digitales y el establecimiento de alianzas de comunicaciones con diferentes actores públicos y privados.

La comunicación en CEMPRE es el mecanismo de impulso para que los resultados de la operación tengan mayor alcance y cobertura. Así lo demuestra el incremento de seguidores en las redes sociales del 61% con relación al mes de julio, los lectores de CIRCULA-LO, que están en un 5% del 39% que apertura en Newsletter y el incremento en la participación de espacios de conversación y debate.

En términos de la Gestión de la Comunicación, en CEMPRE se cree en la comunicación veraz de los resultados de la gestión de la asociación, el entendimiento de los diferentes grupos de interés de lo que se hace y de la incidencia de ese hacer en los procesos y la imparcialidad que demanda ser el articulador de diferentes actores, unidos por el propósito de la economía circular de cara al desarrollo sostenible.